Translate

Mostrando entradas con la etiqueta R. Kipling. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta R. Kipling. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de agosto de 2013

Una canción a la tormenta.





Sabed que los océanos eternos
están de nuestra parte, aunque esta noche
la marea y los vientos hayan dado
en jugar con nosotros.

Pues son los elementos, no la guerra,
los que nos amenazan, bienvenida
sea la descortesía del destino...

por ella se verá que en estos tiempos
de aflicción y de lucha vale más
la partida que aquellos que juegan,
que el barco es más valioso que la tripulación.




Entre la niebla y las tinieblas vemos
el débil resplandor de las olas que pasan,
es como si estas aguas inconscientes tuvieran
un alma, o como si se hubieran conjurado
contra nuestra bandera, buscando sepultarlas.

Bienvenida, por tanto,
sea la descortesía del destino,
por ella se verá que en otros tiempos
la aflicción vale más
la partida que aquellos que la juegan,
y el barco, más que la tripulación.



Sabed que aunque las olas y los vientos
todavía nos tengan guardado lo peor,
nada nos moverá
de los puestos que nos han asignado,
y mientras nuestras proas chorreantes reprenden
la atropellada marcha de las olas
damos la bienvenida
a la descortesía del destino,
que deja claro como en estos tiempos
la lucha y la aflicción
vale más la partida que aquellos que la juegan
y el barco, más que la tripulación.



Da igual que las cubiertas sean barridas
por las aguas, que cedan mástiles y cuadernas
de todas nuestras pérdidas
sacaremos provecho, si no retrocedemos.

Así, que, entre estos diablos y nuestro mar, dejemos
que educadas trompetas le den la bienvenida
a la descortesía del destino,
por ella se verá que en estos tiempos
de resistencia y lucha vale más
la partida que aquellos que la juegan,
y el barco, más que la tripulación.



 Y cuando no podamos hacer otra
cosa sino el momento y  el lugar esperar
y el "sálvese quien pueda", hasta entonces
siguen en pie las órdenes, es nuestro
 deber permanecer en nuestros puestos
y dar la bienvenida
a esta descortesía del destino,
por ella queda claro
que en estos tiempos de aflicción,
y también en los de victoria,
el juego vale más que los que juegan
y el barco es más valioso que la tripulación.

 Rudyard Kipling.




(Fotografías - El buque escuela Juan Sebastián de Elcano es un bergantín-goleta de la Armada Española.)







sábado, 29 de junio de 2013

Rudyard Kipling




"No hay placer comparable al de encontrar un viejo amigo excepto el de lograr uno nuevo."




lunes, 10 de junio de 2013

domingo, 21 de abril de 2013

If- Rudyard Kipling




SI 
Puedes conservar tu cabeza, cuando a tu rededor todos la pierden y te cubren de reproches;
 Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;
Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
 Si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira. Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas, por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;

 SI
Puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;
 Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto.
 Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar de la misma manera a esos dos impostores;
 Si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta la veas retorcida por los pícaros, para convertirla en lazo de los tontos, O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho, y agacharte y construirlas de nuevo, aunque sea con gastados instrumentos!

 SI
 Eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste Y nunca mas exhalar una palabra sobre la perdida sufrida!
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios, a que te obedezcan aun después de haber desfallecido Y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa que la voluntad gritando: “persistid, es la orden!!”

 SI
Puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud, o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos; 
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos, pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo, pero ninguno demasiado;
Si eres capaz de llenar el inexorable minuto, con el valor de los sesenta segundos de la distancia final; Tuya será la tierra y cuanto ella contenga...


 Y, lo que vale más, serás un hombre! hijo mío...