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martes, 4 de febrero de 2014

Cualidades.




Estas son algunas cualidades que nos gustan ver en personas de nuestro alrededor, personas que a todos nos agradan y que nos encantan tenerlas cerca...


No piden nada.-

Hay quien mantiene que todas las relaciones humanas están basadas en el interés, pero hay quien se lo toma al pie de la letra. 
En ocasiones, toda la simpatía que alguien puede haber mostrado se desmorona cuando nos damos cuenta de que lo que realmente pretenden es vendernos algo, hacer un buen contacto para el futuro o presentarnos a un familiar que necesita un cable. 
Las personas que caen bien parecen tener buena suerte, porque no utilizan a las personas como herramientas para conseguir sus objetivos, sino que simplemente las respetan y las cuidan, y tarde o temprano, ven su comportamiento recompensado.

No critican a los demás.-

Hay quien piensa que no hay nada que una más a las personas que el cotilleo y poner a caldo a una tercera persona. 
Y puede ser que algunas personas se sientan satisfechas al llevar a cabo dicho comportamiento, pero también hay quien es consciente de que quizá esta no sea la mejor manera de hacer amigos y sospeche que, si este procedimiento es algo generalizado, él mismo pueda ser en un momento u otro su víctima. 
Nada de comentarios negativos: el silencio es oro, sobre todo si no tienes nada bueno que decir.

Prestan atención.-

 No hay nada que nos haga más deseables que mostrar auténtico interés en lo que la otra persona tiene que contarnos. 
Algunos psicólogos han llegado a establecer en un treinta por ciento, el tiempo de conversación que debemos ocupar en una charla con otra persona, aunque quizá simplemente con sonreír, no sacar el móvil del bolsillo cada cinco minutos o interesarse por aquello que la otra persona está contando sea suficiente.

No mantienen una pose de poder.-

Debemos permanecer erguidos, con la cabeza alta y una media sonrisa en nuestro rostro si queremos parecer seguros de nosotros mismos. 
Cuando saludan se inclinan levemente hacia adelante,  sonriendo y acercándose a su interlocutor como diciendo con este gesto, “soy yo quien realmente tiene el honor de conocerte a ti”.

No se quejan.-

Quejarnos constantemente nos convierte en personas indeseables. “Cualquier tonto puede criticar, quejarse y condenar a los demás, por lo que suelen hacerlo”.
Todos tenemos problemas y no por ello debemos de llevarlos escritos en la frente.


 Dejan que los demás sean mejores que ellos.-

Todo el mundo tiene  cualidades, por lo que el camino más directo para complacer a alguien es reconocer aquello que hacen bien o, incluso, señalar que son mucho mejores que nosotros en determinadas cuestiones. 
Te amarán.

Saben despedirse.-

 Debemos mostrar cierto entusiasmo y centrarnos en algún aspecto concreto de la conversación que hemos mantenido para demostrar que de verdad nos interesamos por la otra persona. 
Es decir, “me ha gustado hablar contigo acerca de cine”, “que te vaya bien en tu próximo proyecto” o “espero que volvamos a encontrarnos para seguir con esta conversación”.