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martes, 29 de octubre de 2013

Consejo de cocina.




 Para saber si los cuchillos están afilados,  haced la prueba del tomate.

 Está es una sencilla técnica que consiste en apoyar el filo del cuchillo sobre un tomate sin pelar (a poder ser maduro).

 Si el cuchillo tiene un filo poco afilado, el tomate se resquebraja y se chafa la pulpa hacia el interior.

 Por el contrario, si el cuchillo está perfectamente amolado, el filo se introducirá en la fibra del tomate, deslizándose hacia el interior. 

El resultante será una rodaja de tomate perfectamente cortada.