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domingo, 1 de diciembre de 2013

Eloy Sagüillo Rodríguez.




                    XIII

“Si el ojo escandalizase,
no dudes, quítate el ojo”.
Si Cristo ya me avisase,
no hay disculpa que me entrase
por esa puerta el sonrojo
de tu rostro traicionero.
El consintió en recibir,
ansioso, el fulgor primero
que me dejó prisionero,
sin la traición advertir.

Pues, estando él de vigía,
podía dormir fiado
en que él reclamaría
defensas, si advertía
algún ataque al costado.
Mas él me hizo traición
y tuvo en ello placer;
pues, por gozar tu visión,
te rindió mi corazón
sin remorderse al vender.

Eloy Sagüillo Rodríguez-
De mi libro REAMAR (1996)